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La Red Europea de Fraude Alimentario ha publicado su informe anual de 2020.
Las actividades fraudulentas que afectan a la cadena alimentaria pueden suponer un riesgo para el consumidor. El número de solicitudes de asistencia administrativa por sospecha de fraude alimentario pasó de 292 en 2019 a 349 en 2020, un aumento del 20%.
A continuación se muestra el número de sospechas de fraude por tipo de producto:
Aceites y grasas: 51 (el aceite de oliva fue el más notificado).
Pescado y productos de pescado: 34 (tratamientos ilegales: adición de agua no declarada, nitratos, monóxido de carbono)
- Aves de corral y productos avícolas: 28
- Miel y jalea real: 25
- Carne y productos cárnicos (excepto aves de corral): 25
- Complementos alimenticios, alimentos enriquecidos, alimentos dietéticos: 22
- Frutas y verduras: 21
- Vinos y bebidas alcohólicas: 12
- Productos fitosanitarios: 11
- Cefalópodos, crustáceos y productos derivados: 10
- Hierbas y especias: 9
- Leche y productos lácteos: 8
- Otros productos: 43
Se enumeraron cinco tipos de incumplimiento:
- El 37% se refiere al etiquetado erróneo, por ejemplo cuando el aceite de oliva no extra virgen se presenta como extra virgen.
- El 25% se refiere a la falsificación de documentos o a problemas de trazabilidad.
- El 21% se refiere a la sustitución/dilución/adición/eliminación en el producto: esto se refiere al proceso de mezclar o sustituir un ingrediente de alto valor por otro de bajo valor, como aguar el vino.
- 13% en tratamiento y/o proceso no aprobado: atún tratado con nitrito.
- 4% sobre la